domingo, 13 de noviembre de 2016

Pescaturismo: El parque temático más fascinante de Mallorca

Pescaturismomallorca Francesco no puede ocultar su felicidad
Francesco no puede ocultar su felicidad
Francesco y Lorenzo, a pesar de su corta edad, habían vivido hasta ahora aventuras increíbles. Avistamiento de ballenas en California, la pesca de cerco de atunes en Cerdeña... pero nada se puede comparar a la experiencia que disfrutaron a bordo de Pescaturismo, que por doce horas se convirtió en el mejor y más fascinante parque temático de Mallorca. Doce horas en las que fueron un miembro más de la tripulación del Arnauimarc. Trabajaron codo con codo seleccionando el pescado mientras aprendían sus nombres y hasta cómo cocinarlo; a pescar con caña y curricán... a la vez que distinguían en el cielo estrellado de Mallorca el cinturón de Orión y agotaban las baterías de sus teléfonos haciendo fotos a los delfines que saltaban alrededor del barco. Hasta tuvieron tiempo de adoptar como mascotas dos crías de tiburón y de perseguir incansablemente a Manolo Andreu para que les contara nuevas leyendas y gestas marineras de sus 40 años como lobo de mar.  Fue más que un sueño hecho realidad.

Era noche cerrada cuando Francesco, de 11 años, y su hermano Lorenzo, de 9, se bajaban del coche para emprender la que se iba a convertir en la aventura de su vida. Nada más poner pie a bordo sus ojos se iluminaron. Manolo, el patrón, les guió por los 25 metros del Aranauimarc, un barco lleno de sorpresas a la vista de un niño. Café para los padres y una taza de chocolate con galletas para los pequeños, mientras Manolo les cuenta a todos el plan de viaje.

La familia no quiere perderse ningún detalle. Apenas acaban de desayunar y ya están todos en la terraza superior contemplando cómo se van alejando las luces del puerto de Palma mientras por la proa se abre camino un cielo estrellado que da paso a perderte en las constelaciones que se dibujan en el horizonte, pero hay algo que intriga a Francesco y Lorenzo  mucho más que el Cinturón de Orión: El puente de mando del Arnauimarc.

Pescaturismomallorca Los hermanos no se pierden detalle del puente.
Los hermanos no se pierden detalle del puente.
Los hermanos están intrigados con la decena de ordenadores y aparatos que cubren el frontal del puente. El que más les llama la atención es el sistema que identifica los barcos y las rutas que siguen, y el que refleja la serie histórica de cómo ha ido cada día de pesca. Los niños no paran de preguntar: "¿A qué profundidad se va a llegar? ¿Qué peces son los que se capturan?..." Al final el sueño puede con ellos y terminan echando una cabezada en las literas del puente, mientras sus padres aprovechan para volver a la terraza y dejarse llevar por la noche estrellada en mitad del mar.

La tranquilidad dura poco. Acaba de saltar una alarma que advierte que las redes soportan un peso excesivo. Se trata de la primera tirada que se hace a 60 metros de profundidad. Hay que subir las redes con urgencia pero se trata de una maniobra lenta y peligrosa porque en cualquier momento se pueden quebrar los cables y perder todas las artes.

Pescaturismomallorca Los delfines saltan y nadan alrededor del barco
Los delfines saltan y nadan alrededor del barco.
La verdadera aventura ha comenzado para Francesco y Lorenzo. La lentitud del izado de las redes es una llamada irresistible para los delfines, que saltan y nadan alrededor del barco, mientras toda la familia Nofrini los persigue de babor a estribor para no perderse un solo detalle, tratando de adivinar por qué lado volverán a aparecer.

Por fin, la tripulación del Arnauimarc ha logrado subir las redes y al abrirlas sobre la cubierta caen toneladas de algas. Las excepcionalmente altas temperaturas del mar han provocado que proliferen en estas fechas. Un pulpo que acaba de escapar y repta por la cubierta distrae de las operaciones a Fabio que trata de cazarlo, en vano, pues cada vez que logra cogerlo se le escurre de entre las manos.

Una montaña de algas esconde las capturas de la primera tirada de redes. Los ojos de Francesco y Lorenzo se abren como platos ante la oportunidad que se les presenta: Encontrar los peces, como si de una aguja se tratara, en ese inmenso pajar de algas que se ha convertido la cubierta del barco.

Equipados con guantes especiales y palos se unen a la tripulación en la tarea de seleccionar y encontrar los peces. Es su primer contacto con un mundo completamente nuevo y asombroso, mientras sus padres divertidos con la situación inmortalizan cada detalle desde la terraza superior. 

Poco a poco de la inmensa montaña de algas, Francesco y Lorenzo van sacando calamares, pulpos, cangrejos ermitaños, estrellas de mar, cap roigs, arañas... mientras juegan con la tripulación, como si de un concurso se tratara, a aprenderse los nombres y a saber cómo se cogen sin peligro de pincharse. "Siempre por la cola", les indica Juanito.

Por unos minutos, Manolo detiene el juego y envía a los niños a la terraza superior con sus padres mientras se vuelven a echar las redes. Esta vez a 500 metros de profundidad. Apenas ha comenzado la operación y los hermanos ya están impacientes por volver a bajar a la cubierta y terminar el trabajo.

Pescaturismomallorca Ayudando a seleccionar los peces
Francesco y Lorenzo, dos más de la tripulación.
Con el último pez ya en la caja y la cubierta limpia, llega el momento de desayunar y reponer fuerzas. Calamares y salmonetes a la plancha, que minutos antes Francesco y Fabio habían sacado de las redes con sus propias manos. 

Es entonces cuando llega el momento de que Francesco y Lorenzo pasen de simples grumetes a conocer todos los secretos de los auténticos lobos de mar. Aprenderán a pescar con caña y hasta la técnica del curricán con un aparejo completamente artesanal que acaba de confeccionarles la tripulación. Francesco, el mayor, a estribor con la caña y un curricán, mientras el pequeño de los hermanos prueba suerte a babor.

Es pleno noviembre pero hace un sol deslumbrante. La excusa perfecta para la madre para relajarse tomando el sol y leyendo un libro, mientras se deja llevar por la brisa del mar. Fabio, que es como se llama el padre, aprovecha que los pequeños han vuelto al puente con Manolo para, como un niño más, comprobar si los peces pican.

A Francesco y Lorenzo les encanta estar en el puente con Manolo.  En realidad lo persiguen por todo el barco para que les cuente historias marineras. Este pescador, con 40 años de experiencia, es una fuente inagotable de leyendas, de las que los dos hermanos no se quieren perder ni una sola palabra, que siempre vienen precedidas de decenas de nuevas preguntas.

Pescaturismomallorca Un arroz marinero increíble
"Un arroz marinero increíble".
Juanito llama a todos al comedor. Ya está lista la comida: Un auténtico arroz marinero. Primero hacen el caldo con cangrejos ermitaños, arañas de mar, cangrejos, salmonetes... y después hierven el arroz acompañado esta vez con calamares y musola. Sencillamente exquisito y aun más si todo ello está acompañado con un alioli hecho a mortero. "Esto es increíble". "El mejor pescado que hemos comido", coinciden todos los miembros de la familia. Un gran halago cuando procede de unas personas que se han sentado en los mejores restaurantes de Egipto, Italia o Estados Unidos, que son algunos de los lugares donde han vivido.

Pronto la comida se convierte en una fiesta, en donde los niños demuestran que ya se saben todos los nombres de los peces, mientras Juanito les enseña y ayuda a limpiar el pescado, que tradicionalmente se come antes del arroz. Los pequeños han superado con nota el examen. De premio, un flan con nata, que apenas se acaban porque están impacientes por ver si ha picado algún pez durante el tiempo que ha durado la comida.

Han picado... pero se han escapado. Incluso alguno debía de haber sido muy grande porque ha sido capaz de cortar de una dentellada el curricán y llevarse consigo parte del aparejo. Manolo les explica que posiblemente se trataba de un atún ante el asombro de los hermanos. 

La llegada de nuevo de los delfines pone fin al episodio y anuncia el momento más esperado por Francesco y Lorenzo. Las redes vuelven de nuevo a izarse. Esta vez Manolo tiene que ejercer de toda su autoridad para mantener a los niños en un sitio seguro. Están hipernerviosos y les puede la impaciencia.

Por fin se abren las redes y sobre la cubierta caen miles de peces. Los dos hermanos están entusiasmados ante la tarea que les espera. Y esta vez, además, no hay algas. Todos son peces. Miles de peces de todos los tamaños y variedades.

Pescaturismomallorca Francesco, con uno de sus trofeos
Francesco con uno de sus trofeos.
Ahora Francesco y Lorenzo son un miembro más de la tripulación. Ya no preguntan. Saben perfectamente en qué caja va cada pescado o cuáles son los que se devuelven al mar. Cada nuevo pez que sacan de la gigantesca montaña se convierte en una fiesta y no pierden un segundo para mostrárselos a sus padres, que desde la terraza sacan miles de fotos. Los pequeños quieren un recuerdo para toda la vida... Ahora foto con una raya. Más tarde un pulpo. Una musola... 

Los padres están disfrutando como nunca... sobre todo de ver el entusiasmo y felicidad con las que Francesco y Lorenzo han vivido cada segundo de esta fascinante experiencia. "Nosotros como adultos lo hemos pasado muy bien, pero no tiene comparación con los niños que se lo han pasado increíble", confiesa la madre a Manolo, cuando salta una nueva sorpresa. Los pequeños han encontrado en el montón de peces dos crías de tiburón que rápidamente han metido en un cubo con agua y que quieren llevárselas de mascotas. No se separarán de ellas hasta llegar a Palma. Finalmente entre Manolo y sus padres les convencen que no se las pueden llevar a Madrid, donde ahora viven, y Francesco y Lorenzo, resignados, devuelven al mar a sus improvisadas mascotas.

Pescaturismomallorca La vista de la catedral de Palma pone fin a la aventura
La vista de la catedral de Palma pone fin a la aventura.
El viaje va llegando a su fin. La familia apura los últimos momentos en la terraza del Arnauimarc inmortalizando la Catedral de Palma y el castillo de Bellver que ya se dibujan nítidamente en el horizonte. Llega el momento de la despedida. Manolo les regala a todos unas piedras de Santa Lucía, un talismán de la buena suerte para los pescadores y que los pequeños guardan como un auténtico tesoro. 

Los abrazos y las muestras de cariño se suceden... Y es entonces el único momento en el que los ojos de Francesco y Lorenzo muestran tristeza. Han sido 12 horas de una aventura fascinante... pero los pequeños tienen una queja: "Ha durado demasiado poco. No queremos que se acabe".

¿Te animas a sorprender a tus hijos?  

www.pescaturismomallorca.com

2 comentarios:

  1. Que gran experiencia para unos niños tan jóvenes..Seguro que la recordaran siempre!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Mira si lo recordarán que les impresionó más que avistar ballenas en libertad en California

      Eliminar